Insúa está a punto de convertir el primer gol de Vélez. Cómodo 4-0 a Banfield.

El 14 de noviembre de 2009, estaba en la misma cabina del estadio Florencio Sola. Para decirlo en criollo, en la cancha de Banfield, en Peña y Arenales. Estaba en la cabina de la platea nueva, esa que la dirigencia de Carlos Portell construyó sin ascensor para quienes van hasta lo más alto y, lo más grave, sin baños. Pero, a comparación de las cabinas de las torres que están detrás del arco que da a Peña, estas de hoy son fantásticas.

Decía que en el Apertura 2009 estaba en la misma cabina que anoche. Jugaban Banfield y Vélez, como ayer. El Taladro llenó la cancha. La cercanía del primer título profesional trajo a miles y miles de devotos de la camiseta verde y blanca a ver a un cuadro “Marca Falcioni”. Ordenado, prolijo, confiable y muchas veces con buen trato de pelota.

Acá tengo la formación de Banfield de esa noche… Lucchetti, Barraza, el Gallego Méndez, Víctor López, Bustamante, Quinteros, Bustos, Erviti, James Rodríguez, Cristian García, Silva.

A Vélez ya lo dirigía Gareca: Montoya, Gastón Díaz, Seba Domínguez, Otamendi, Papa, Cubero, Razzotti, Zapata, Moralez, Cristaldo y Caruso.

Hace dos años y monedas de este partido. García reemplazó a Papelito Fernández. Banfield estaba tan sólido, era tan “un Vélez en miniatura” que aplastó al cuadro de Liniers y le ganó 3-0, con dos goles de García y uno de James.

Era un gran paso hacia el primer título profesional de Banfield, aquel que no había podido conseguir en 1951 ni siquiera contando con la simpatía de la mismísima Eva Perón. Esta vez, la gloria estaba al alcance de la mano…

Anoche, me instalé en la misma cabina, después de subir los mismos escalones y de aguantarme las ganas de ir al baño hasta llegar a casa, bien pasadas las doce de la noche. Llegaba con todo el libreto estudiado, sabiendo lo que tiene que saber un periodista cuando va a una cancha a ver un partido. No podía dejar de pensar en aquel 3-0 de Banfield a Vélez en 2009 –sólo dos años y monedas hacia atrás– y en lo que Banfield se había convertido. En twitter, alguien comparó a Carlos Portell (presidente de Banfield desde 1998) con Eduardo López, ex presidente de facto de Newell’s. La verdad es que tienen conductas parecidas, pero con una diferencia sustancial “en favor” del titular de Banfield: ganó elecciones. La última, es cierto, de manera escandalosa y con una definición en la Justicia. Pero expuso su cargo a un acto eleccionario, cosa que López hizo después de mucho tiempo y casi a la fuerza.

Esto no limpia a Portell de nada. El hermano de Portell era el presidente de la firma Nanque, empresa quebrada que se instaló en el Uruguay y siguió trabajando como si nada. Esta empresa “familiar” vistió a Banfield durante muchos años. Además, las ventas de muchos jugadores –Bilos, Cervera, Barbosa, por citar sólo tres casos– fueron poco claras y los números hicieron malabares para acomodarse en los balances. Las odiosas idas de Erviti y, más recientemente, de Víctor López podrían completar el desolador panorama.

Banfield, anoche, frente a Vélez, formó con Lucchetti, Dos Santos, Alayes, Bustamante, Tagliafico, Jonathan Gómez, Brum, Julián Guillermo, Eluchans, Chávez y Ferreyra. Del partido del 2009, ayer jugaron Lucchetti y Bustamante (lateral puesto de central). Dos Santos (central puesto de lateral) estuvo en el banco. Quinteros, titular en 2009, fue suplente. El Gallego Méndez fue el DT de las primeras cuatro derrotas de este ciclo nefasto en la vida de Banfield.

La cuestión fue que ayer Banfield perdió 0-4 con Vélez. Perdió claramente, sin que el resultado exagerara en lo más mínimo lo que pasó en la cancha. banfield empezó entusiasmado, apretó a Vélez contra Barovero mientras Vélez se desperezaba y en cuanto el cuadro del Flaco Gareca se despabiló, lo aplastó.

El descenso por promedios no es mi sistema favorito, pero es el que hay y tiene un costado positivo: permite analizar trayectorias. Por ejemplo, Banfield tendrá serios problemas para mantener la categoría si no levanta y, así visto, no tiene material para levantar. Y Banfield está donde está porque está mal dirigido, está conducido desde la prepotencia, los contactos políticos y acomodos en la AFA y no desde la capacidad y el conocimiento.

Los socios no son ajenos a esto. Conozco socios de Banfield que votaron a Portell “porque tiene llegada al Cabezón (Duhalde)” o “porque es el tesorero de la AFA y nos va a sacar si tenemos problemas”. Nada de eso. Portell se convirtió en una máquina de recaudar y, si bien presenta las obras en el estadio, la realidad marca que hoy Banfield no tiene plata ni un equipo competitivo. Hago una lista: Barbosa, Bologna, Civelli, Paletta, Armenteros, Dátolo, Cvitanich, Bilos, Palacio, Barrales… Escribí los que me acuerdo. No quiero trampear a la memoria y “googlear” porque ya con esta nómina es suficiente.

La gente se hartó de todo. De las 16 derrotas en los últimos 21 partidos, de Lucchetti –que no fue el único responsable de la derrota ante Vélez–  de Portell, de la barra brava y, sobre todo, de la repugnante relación de Portell con la barra.

Repugnante relación que, digámoslo claramente, es la imagen más elocuente del dramático derrumbe de Banfield.

 

 

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